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  COMENTARIO: la insuficiencia renal es una patologia que se ha venido convirtiendo en nuestro pais en un problema grave mas a tratar; seria conveniente que todos los guatemaltecos anualmente acudieramos a hacernos examenes de todo tipo, para prevenir o detectar tempranamente cualquier enfermedad que se nos pudiese presentar.

La falta de acceso a los servicios de salud y a información sobre las enfermedades de los riñones ha originado que muchos guatemaltecos, dos de cada tres pacientes, mueran sin saber que fue por insuficiencia renal; otros los saben, pero no tienen acceso a medicinas.

Randal Lou, director de la Fundación para el Niño Enfermo Renal (Fundanier), que tiene a su cargo la Unidad de Nefrología Infantil, del Hospital Roosevelt, asegura que la insuficiencia renal es una enfermedad que avanza cada vez más rápido y que, aunque las autoridades no lo contemplen como tal, se está convirtiendo en un serio problema de salud.

Este tipo de enfermedades consumen el 40 por ciento del presupuesto del Instituto Guatemalteco del Seguro Social (IGSS), y ninguno de los insumos para la diálisis peritoneal y hemodiálisis, que son los tratamientos alternos al trasplante, se produce en el país.

Cada mes, el IGSS recibe unos 120 casos recién diagnosticados con problemas de riñón, y en la consulta externa atiende de forma permanente a mil personas que son tratadas con diálisis o hemodiálisis, según Vicente Sánchez Polo, jefe de la Unidad de Nefrología, de esa institución.

Por su parte, la Unidad de Nefrología del Hospital General San Juan de Dios atiende en consulta externa a unos 500 pacientes en etapa temprana de ese padecimiento, a quienes se suman los cinco casos nuevos que se diagnostican cada día, de acuerdo con Jorge Estuardo Luna, nefrólogo de esa sección.

Ese nosocomio refiere a los pacientes para diálisis y hemodiálisis a la Unidad Nacional de Atención al Enfermo Renal Crónico (Unaerc), donde se atiende a unos mil 500 personas con insuficiencia renal.

Según Luna, es difícil calcular cuántos enfermos con este mal mueren sin saber que fue por problemas en sus riñones, pero, tomando como base Lou las estadísticas de países de Latinoamérica, calcula que hay unas 400 personas con enfermedad renal por cada millón de habitantes, lo que indica que en Guatemala podría haber más de cuatro mil 800 pacientes, de los cuales solo son diagnosticados mil 800.

Es decir que más de tres mil personas con insuficiencia renal no llegan a ser diagnosticadas, y menos a recibir un tratamiento; son dos de cada tres pacientes, según Lou.

El aumento en la incidencia preocupa al sector salud, y Lou asegura que en, un futuro, la falta de presupuesto para atender a todos los pacientes podría hacer que la unidad colapse.

En el caso de los niños, solo el 47 por ciento de quienes padecen la enfermedad llegan a ser prescritos con insuficiencia renal. Fundanier ha tratado en cuatro años a 700 infantes, pero el problema es que se van cuando se sienten mejor y piensan que están curados, lo cual no está bien porque deben recibir tratamiento de forma permanente.

Padres de familia que residen en la provincia se justifican diciendo que no tienen dinero para estar viajando todas las semanas a la capital y mucho menos para mudarse de manera definitiva.

Sin embargo, no todo está perdido, ya que esta entidad y otras, como la Fundación de Amor, están comprometidas con los guatemaltecos y dispuestas a contribuir para reducir costos de los medicamentos y tratamientos para la insuficiencia renal crónica para pacientes de escasos recursos, sin sacrificar la calidad o seguridad de sus insumos y terapias.

Fundación Amor recibe todo tipo de donaciones, en especie y dinero, y efectúa actividades benéficas para recaudar fondos. Las personas interesadas en ayudar o solicitar sus servicios pueden comunicarse por la dirección amor@fundaciondeamor.org o acudir a la 7a. avenida 6-68, zona 9 –interior- Ciudad de Guatemala, Guatemala.

En los últimos tres años, la referida asociación ha efectuado 60 trasplantes de riñón, sin ningún costo, a personas de escasos recursos.

Fredy Abed, director médico del Programa de Trasplante de la Fundación Amor, explicó en una entrevista publicada a principios de año que cada día surgen tres pacientes con problemas renales en fase crítica, y el país no tiene capacidad para atenderlos. “Es preocupante, porque ese número de casos los vemos en los hospitales, y aunque no existen estadísticas, sabemos que van en aumento”, afirmó.

Al igual que la Fundación Amor, Fundanier, constituida legalmente en mayo del 2003, contribuye, gracias a donaciones privadas y otros aportes, a disminuir la mortalidad infantil por insuficiencia renal en Guatemala.

Los casos son muchos y los ejemplos de amor también, entre ellos, el de Karina Moreira, quien en abril donará un riñón para su hija de 15 años, y el de Hugo Sánchez, quien también entrará en la sala de operaciones dentro de un mes, para darle a su hija de 8 años uno de sus riñones.

Fundanier ha logrado detener la enfermedad a ocho de cada 10 niños, cuando llegan en una etapa temprana. Además, la mortalidad ha bajado del 80 al 0 por ciento en los menores diagnosticados con este mal.

Una dieta balanceada, hacer ejercicio, estar hidratado y evitar el tabaco son las principales recomendaciones para evitar males en los riñones.

Según Luna, la mitad de quienes llegan al San Juan de Dios lo hacen con diabetes, y 30 por ciento más, con hipertensión, lo que indica saturación de grasas y falta de ejercicio.

En los niños la situación se complica, ya que no existen características evidentes durante el proceso de la enfermedad, sino hasta cuando ya se encuentra en etapa tardía. Allí puede haber hinchazón de ojos y piernas, así como palidez.

El 20 por ciento de los pacientes que llegan a la unidad del San Juan de Dios lo hacen en la etapa tardía de la enfermedad, por lo que muchos tienen como única salida el trasplante. Solo el San Juan de Dios tiene 20 personas en espera de un riñón, y en todo el país se calcula que existen unas tres mil.

Respecto de los adultos la complicación se debe a falta de donadores y al costo para evitar el rechazo del órgano, que son unos Q3 mil mensuales, sin tomar en cuenta la operación, que cuesta entre Q150 mil y Q200 mil.

La ventaja en los niños es que los padres están dispuestos a donar el riñón y regularmente son compatibles. Morales y Sánchez son un ejemplo de ello. Sánchez expresó que, aunque siente temor de entrar en la sala de operaciones, su hija Yazmín, de tan solo 8 años, es quien lo anima con frases como: “Sólo entras, te ponen una mascarilla que te duerme, y ya”.

En el caso de Moreira, quien dará un riñón a su hija de 15 años, la decisión fue tomada en familia, ya que la niña se siente más segura con su padre, quien después de la cirugía será el encargado del cuidado de ambas, ya que el donante queda muy afectado luego de salir del quirófano.

Por: prensalibre.com

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